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INFORMACION GENERAL DE LA PROVINCIA DE AZANGARO
POTENCIALIDADES DEL TERRITORIO PROVINCIAL
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Identificación de potencialidades

Potencialidad del recurso suelo

Referencias:
Cuadro 28, Grafico 7, Mapa 14

La clasificación de suelos en la provincia de Azángaro es de suma importancia para la identificación de las potencialidades. La definición de la clasificación de capacidad de uso mayor de las tierras es un ordenamiento sistemático, práctico e interpretativo de los diferentes grupos de suelos con el fin de mostrar sus usos, limitaciones, necesidades y prácticas de manejo adecuado para la explotación de las actividades agropecuarias.

potencialidades
Gráfico 7 potencialidades asociadas a la agricultura
Elaboración: Secretaría Técnica del PIEP-Azángaro.

Los suelos de las comunidades campesinas reconocidos oficialmente suman 172,605.54 Ha. El distrito con más comunidades tituladas es Azángaro, seguido de Asillo y de Muñani. Sin embargo, están titulados solo el 35% de los suelos de la provincia.

Cierta parte de los suelos de la provincia de Azángaro, ubicada dentro de la cuenca del Ramis, han sido delimitados y descritos en los inventarios y evaluaciones realizados por la ONERN,11 que los ha agrupado para el altiplano en clases III, IV, V, VI, VII y VIII. Las clases de suelos I (sin limitaciones de uso) y II (con ligeras limitaciones) no se encuentran, en general, en el altiplano puneño ni aun en la provincia, debido a las limitaciones climáticas propias del altiplano puneño.

La especialización productiva en la provincia es la ganadería y, por tanto, la priorización de las infraestructuras económicas será definida, en parte, por la capacidad de uso mayor de suelos en la actividad agropecuaria. El término “capacidad” se relaciona con el grado de riesgo y limitaciones en el manejo de los suelos, e indica también el mejor uso de él. Se puede apreciar que la mayor cantidad de tierras, como es característico en toda la sierra del Perú, corresponde a tierras de pastoreo y protección, quedando excepcionalmente un bajo porcentaje de los suelos moderadamente buenos para uso agropecuario, pero con limitaciones relativas al clima. El mayor porcentaje de suelos de capacidad de uso para pastoreo extensivo es el de clase VII, que abarca la mayor proporción del total de suelos, tal como se puede apreciar en el cuadro 28.

Sin embargo, los suelos de capacidad de uso mayor III, que son aproximadamente el 9.8%, existen en cierta medida en los distritos de Arapa, Samán, Caminaca y Achaya, y los de tipo IV, que son aproximadamente 8.59% del total de los distritos de la provincia, son los distritos de Asillo, San José y Azángaro y tienen mayor proporción, hecho que favorece la explotación de la agricultura de pastos cultivados para la crianza de ganado vacuno.

Los suelos asociados del tipo VII y VIII, que son tierras para pastoreo extensivo a base de pastos naturales, que representan el 57.62%, están en los distritos de San Antón, Potoni, Muñani y en las partes altas de San José y Chupa, donde la explotación de camélidos sudamericanos y ovinos se da en mayor proporción, lo que genera la obtención de productos derivados de estas crianzas, como la fibra de alpaca y la lana de ovino, comercializados en las ferias y plazas semanales.

Como los suelos son bastante diversificados en la provincia, por la parte norte predominan agrológicamente las clases VII y VIII; por el sur, las clases IV, VII y VIII; y por la parte central y transversalmente, la clase III.

a) Terrenos adecuados para cultivosintensivos y otros usos

Clase III: Los suelos en esta clase son profundos, de topografía suave, bien drenados, retentivos de agua y nutrientes vegetales, de buena fertilidad natural y de alta capacidad productiva. Las mayores limitaciones de estas tierras están ligadas a ciertas características edáficas (estructura y clima). Son tierras buenas, arables, aptas para cultivos temporales propios de altura, y pueden ser utilizadas para la instalación de pastos cultivados.

Abarca una extensión aproximada de 31,872Ha (8.9% del total); por lo tanto, son suelos aptos para una agricultura intensiva con cultivos arables propios de altura que pueden darse para riego y secano. Los cultivos más adaptables son papa amarga, papa dulce, cebada, avena y pastos cultivados (leguminosos y gramíneos). La extensión por distritos es:

Asillo y San Antón 6,800 Ha
Azángaro, San José y S. J. Salinas 16,672 Ha
Arapa y Chupa 7,424 Ha
J. D. Choquehuanca, S. de Pupuja y Tirapata 976 Ha

Clase IV : Estos suelos presentan mayores limitaciones que los anteriores; requieren, por lo tanto, prácticas de manejo y conservación. Estas limitaciones se vinculan con el factor suelo (escasa profundidad efectiva, textura pesada y acidez) y con condiciones climáticas adversas, clima propio de pampas y fuertes vientos. Abarcan una extensión de 33,616 Ha y representan el 9.4% del total de la provincia; son aptos para cultivos de papa amarga, papa dulce, quinua y pastos cultivados. La extensión de suelos por distritos es:

Asillo y San Antón 800 Ha
Azángaro, San José y S. J. Salinas 15,600 Ha
Arapa y Chupa 1,328 Ha
J. D. Choquehuanca, S. de Pupuja y Tirapata 15,888 Ha

b) Tierras para vegetación permanente

Clase V: Presenta más limitaciones que las clases anteriores y son generalmente tierras para vegetación permanente y no adecuadas para cultivos intensivos, de topografía casi plana, no erosionables, pero con ciertas características físicas que los hacen más apropiados para la fijación de vegetación permanente y desarrollo de actividades pecuarias.

Con una extensión aproximada de 4,352 Ha, que representan el 1.2% del total de suelos de la provincia, aptos para pastos cultivados y muy limitados para cultivos de secano y riego. Los cultivos agronómicos más indicados son papa amarga y quinua; presenta mayores condiciones para el desarrollo de la actividad pecuaria intensiva a base de pasturas permanentes cultivadas (ovinos y camélidos sudamericanos). Las extensiones por distritos son:

Asillo y San Antón 1,424 Ha
Azángaro, San José y S. J. Salinas 784 Ha
Arapa y Chupa 656 Ha
J. D. Choquehuanca, S. de Pupuja y Tirapata 1,488 Ha

Clase VI : Los suelos que comprenden esta clase presentan limitaciones severas, que los hacen generalmente inapropiados para cultivos de carácter intensivo; son tierras buenas para el desarrollo de actividades pecuarias, crianza de camélidos y ovinos (fibra y lana principalmente), sobre la base de pasturas mejoradas. Por sus condiciones físicas, permiten la aplicación de técnicas o tratamientos encaminados al mejoramiento de los pastos nativos. Las limitaciones más importantes de este tipo de suelos están relacionadas con las condiciones de drenaje pobre, suelos muy superficiales susceptibles a la erosión y clima adverso.

Ocupa una extensión aproximada de 7,344Ha, o 2.1% del área total; por lo tanto, son tierras para ganado. La extensión de suelos por distritos es:

Asillo y San Antón 3,568 Ha
Azángaro, San José y S. J. Salinas 2,656 Ha
Arapa y Chupa 1,120 Ha

Clase VII : Presentan serias limitaciones que los hacen inadecuados para cultivos intensivos, de modo que quedan relegados fundamentalmente para sustentar un pastoreo extensivo. Son suelos muy superficiales, gravosos o pedregosos y con exceso de calcáreo y yeso, con drenaje muy pobre, pendientes pronunciadas, problemas de erosión y condiciones climáticas rigurosas.

Ocupa una extensión aproximada de 260,656 Ha o 72.8% del área total, cuya superficie es muy considerable; de ahí la necesidad de realizar estudios más detallados con el fin de conocer la real potencialidad de la provincia. La extensión de suelos por grupo de distritos es:

Asillo y San Antón 85,968 Ha
Azángaro, San José y S. J. Salinas 111,440 Ha
Arapa y Chupa 34,240 Ha
J. D. Choquehuanca, S. de Pupuja y Tirapata 29,008 Ha

Por lo tanto, las tierras aptas para una agricultura intensiva en la provincia son 65,488 Ha, que son el 18.3% aproximadamente; las tierras apropiadas para una vegetación permanente (pasturas) y desarrollo pecuario (fibra y lanas principalmente) constituyen aproximadamente el 77.7%, y el resto (3.9%) son lagunas.

En suma, las potencialidades de los suelos existentes en la provincia de Azángaro son favorables para actividades pecuarias, porque predominan las series Pusi, Ayabacas y Sara con 65.1% del área total, y en mediana extensión las series Suñata y Jacco, con 5.1%, de manera que hacen en total el 70.2% del área total de la provincia. Además, presentan una topografía con declives de 15% a 20%, lo que permite el desarrollo de las actividades pecuarias sobre la base de pastos naturales mejorados o “pastos cultivados”, y el resto se dedica al pastoreo extensivo de camélidos sudamericanos en pastos naturales. Según la clasificación de tierras por capacidad de uso mayor, tienen aptitud para vegetación permanente, representada por los suelos de las clases V, VI y VII. En esta área quedan por delimitar las tierras sin valor agropecuario.

Cabe destacar también que existe en la provincia un potencial considerable de suelo agrícola perteneciente a las clases III y IV según la capacidad de uso mayor, donde predominan las series de suelos Pucará y Achaya con un 18.4% del área total, distribuidos en los diferentes distritos, y que se hace relevante en Asillo, Azángaro, Arapa, Chupa, Santiago de Pupuja y Tirapata; además están favorecidos por los subtipos climáticos A y B principalmente.

c) Tierras sin valor para fines agropecuarios

Clase VI: Presentan limitaciones que los hacen inapropiados para fines agropecuarios, y pueden ser utilizados para otros propósitos como parques nacionales, vida silvestre, abastecimiento de agua o suministro de energía y explotación de recursos (salinas y canteras).

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